La Emprendedora
 
José poseía una pequeña finca donde cultivaba diferentes tipos de frutas, que vendía entre sus conocidos.
Durante mucho tiempo, había tenido la inquietud de agregar valor a las frutas que cosechaba mediante algún tipo de procesamiento. De esta manera fue como nació la idea de vender jugos de frutas naturales, en un local donde los clientes pudieran pasar un rato agradable.

Un día, después de dejar a su hermano en una universidad de la capital, visitó una zona comercial cercana a la universidad. Notó que en esa zona había de todo, restaurantes y cafeterías, bares, tiendas de ropa, salones de belleza, zapaterías, librerías y empresas de servicios, cuyos principales clientes eran los estudiantes de la universidad y los peatones que pasaban por esa zona. Observó además, que no existía ni una sola empresa que vendiera los productos que él pensaba ofrecer, por lo que decidió abrir su negocio en ese lugar.

Después de registrar legalmente su empresa, solicitó un préstamo bancario hipotecando su pequeña finca. Arrendó el local comercial, compró los equipos necesarios para el funcionamiento del negocio, contrató una persona de confianza y comenzó con la decoración del establecimiento. Dos meses después, comenzó a operar “La Emprendedora”.

Cuando la empresa inició operaciones, José se sintió muy contento con el flujo de persona que pasaban a curiosear por el lugar; sin embargo, las ventas no correspondían a los estimados que había realizado inicialmente.

Pasados un par de meses, con la ayuda de un contador, realizó una evaluación de las finanzas de la empresa. El margen de ganancia de los licuados era excelente, pero el volumen de ventas no lograba cubrir los gastos de alquiler y los gastos financieros del préstamo. La situación del negocio era más crítica aún, ya que el monto de la inversión realizada, superaba por mucho los estimados iniciales. Las inversiones hechas en decoración, acondicionamiento del local y la compra de equipos de refrigeración, eran considerablemente más altas que los cálculos hechos por José.

Con el ánimo de aumentar los volúmenes de venta, José consultó a un amigo que le recomendó vender zapatos en el negocio. Su amigo había observado, que las ventas de zapatos en la zona generalmente estaban llenas, por lo que decidió probar suerte y comenzar con la venta de zapatos. Además, de esa manera lograría llamarle la atención a los clientes y aprovechar mejor el espacio disponible. A los pocos meses de haber iniciado con el negocio de zapatos, se estableció a pocos metros de su local otra venta de jugos de frutas naturales.

Este nuevo competidor había acondicionado diferente el establecimiento y aparentemente tenía más afluencia de clientes. José tuvo que bajar los precios de sus jugos para hacerle frente a la competencia. Esta reducción en el precio de venta redujo los ingresos de la empresa; sin embargo, no todo estaba perdido, esta nueva empresa tenía una debilidad: las frutas que utilizaban no tenían la frescura ni la calidad de las frutas de la finca de José.

Al cabo de un tiempo, motivado por las presiones de la competencia en los jugos de frutas y en la venta de zapatos, decidió introducir otras líneas de productos. José decidió comenzar a vender útiles escolares y productos de belleza, ya que estos podrían ser de interés para los estudiantes que visitaban su negocio. Estas nuevas líneas de productos redujeron el espacio y la comodidad para atender a los clientes que buscaban jugos de frutas.

Después de una nueva evaluación, al año de funcionar, las preocupaciones de José se volvieron más grandes. Los volúmenes de ventas de los productos de belleza y de los útiles escolares, no eran los que José esperaba. Los problemas de la empresa para cubrir el alquiler, el pago de intereses y los salarios de los empleados, cada día eran mayores. Por recomendaciones del contador, José decidió salirse del negocio de zapatos. La variedad de estilos que necesitaba para cumplir con las exigencias de los clientes era demasiado grande, lo cual incrementaba las necesidades de financiamiento para mantener los inventarios.

Un tiempo después, la venta de jugos de frutas naturales comenzó a decaer (la más rentable de las líneas de productos), por falta de calidad en las materias primas y en los procesos de elaboración. Los múltiples compromisos de José para atender la venta de útiles escolares y de productos de belleza no le permitían supervisar la calidad de la fruta que era enviada de su finca, ni el proceso de elaboración de jugos naturales. Esto deterioró aún más la capacidad financiera de la empresa para cumplir con sus compromisos.

Al cabo de tres años de funcionar, José tuvo que liquidar el negocio, ya que los márgenes y los volúmenes de ventas no le permitieron hacer frente a los compromisos de pago de la empresa.

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